miércoles, 19 de mayo de 2010

LAS CLAVES PARA SER BUEN JEFE

Publicamos este artículo de "Expansión y Empleo" que puede aportar algunas claves para ser también buen jefe en el ámbito familiar, especialmente en la relación con las personas que trabajan en nuestra casa:

El entorno de trabajo influye cada vez más en la satisfacción laboral de los empleados y no se refleja sólo en el buen ambiente que puede existir entre compañeros, sino también en su relación con el jefe. La búsqueda del líder ideal se ha hecho cada vez más exigente.

Además de valores indispensables como liderazgo, capacidad de trabajar bajo presión o similares, los empleados consideran muy valiosas otras actitudes, menos evidentes pero igualmente importantes, como el respeto y la humildad.

Según José Castellanos, director de Michael Page, un buen jefe debería reunir las siguientes características:

1. Predicar con el ejemplo. Es indispensable adoptar una actitud modelo de cara a los empleados, tanto en el trabajo como en las formas, en los horarios y el orden.

2. Educación y respeto. Cuanto más jefe es uno, más educado y respetuoso tiene que ser, tanto con sus equipos, como con sus homólogos, o en sus declaraciones y comentarios, ya que cada palabra que diga "calará más hondo".

3. Motivación y liderazgo. Un buen jefe es capaz de motivar y liderar a su equipo, que estará dispuesto a todo tipo de esfuerzo con tal de alcanzar el resultado esperado.

4. Capacidad de escuchar. Es muy importante que sepa escuchar y dar voz a sus empleados. De esta forma el equipo se sentirá más partícipe en las decisiones y su motivación crecerá.

5. Capacidad de formación. Los empleados necesitan saber que pueden aprender de sus jefes y desarrollar de forma continua su carrera profesional.

6. Capacidad de trabajo en equipo. "Uno solo llega más rápido, pero bien acompañado llega más lejos", para ello tiene que ser capaz de coordinar su equipo para sacar el máximo partido de cada uno de sus empleados.

7. Rodearse de gente válida. Aunque parezca obvio, muchos jefes no tienen la suficiente valía como para fichar a candidatos mejores que ellos. Sin embargo, haciéndolo aportan muchísimo tanto a ellos mismos, como al resto del equipo.

8. Capacidad de sacrificio. Los empleados valoran constatar que su propio jefe es capaz de sacrificarse y estar presente en los momentos de crisis y de sufrimiento, junto al resto del equipo.

9. Humildad. No tiene que presumir de su cargo o adoptar una actitud arrogante por el mero hecho de ser jefe.

miércoles, 12 de mayo de 2010

EL PEQUEÑO NICOLÁS

Director: Laurent Tirard

Guión: Laurent Tirard, Alain Chabat, Grégoire Vigneron. Intérpretes: Maxime Godart, Valerie Lemercier, Kad Merad, Sandrine Kiberlain, Daniel Prévost. 91 min. Todos.

Laurent Tirard, 42 años, que fue periodista y autor de libros de entrevistas a grandes directores, ha rodado su tercer largo, después de la interesante Las aventuras amorosas del joven Molière. La empresa era imponente: nada menos que llevar al cine la estupenda colección de libros infantiles ilustrados, que firmaron entre 1956 y 1964 el escritor René Goscinny y el dibujante Jean-Jacques Sempé.

Gracias al chispeante guión, a una puesta en escena sobresaliente y a unas interpretaciones muy frescas, los 91 minutos de la película se siguen con una sonrisa que, en bastante momentos, se convierte en carcajada. Los compañeros de clase de Nicolás (Clotario, Alcestes, Eudes) y las situaciones son a cual más graciosas (el casting es acertadísimo, solvente la dirección de actores y delicioso el vestuario).

Como es lógico, la narración en primera persona del libro no se mantiene, salvo de manera episódica, pero hay que reconocer que el equipo ha logrado capturar el alma del original, su ingenuidad, sentido del humor, pillería y ternura. Desde el punto de vista narrativo, Tirard sabe construir una historia equilibrada que evoluciona muy bien, sorteando los problemas que suelen aparecer cuando se llevan al cine sagas de cuentos o tebeos. El éxito de taquilla en Francia (36 millones de euros) ha llevado a Tirard a probar suerte con Astérix y los Bretones, que está rodando.

Una excelente manera de hacer cine para niños de hoy... y para sus padres y abuelos. Estos recordarán unos tiempos que –con sus sombras, como todos– tuvieron su valor. Antes casi nadie se atrevía con el intocable mito del 68 y, de alguna manera, Tirard rinde un homenaje a la Francia de la década 55-65.

La crítica es de Alberto Fijo y está publicada en ACEPRENSA


viernes, 7 de mayo de 2010

LOS DÍAS CONTADOS


Recomendamos esta novela y publicamos parte de la reseña de www.ojosdepapel.com

Escrita a la manera tradicional decimonónica, y sin que las innovaciones del modernismo anglosajón tuvieran ninguna presencia en ella, Bánffy construye todo un complejo rompecabezas en torno a las convulsiones de todo tipo experimentadas por la Monarquía Austrohúngara

La vida de Bánffy, relatada en unas cuantas líneas, ya ofrece bastante material novelesco, pues fue un destacado político y diplomático de su época, y al arte de la novela, hay que sumarle los de la música, la pintura, el teatro y la escenografía. En el terreno de la política su papel más destacado fue el de ministro de Asuntos Exteriores del gobierno húngaro tras la I Guerra Mundial, y como tal intentó por todos medios minimizar las consecuencias del Tratado de Trianon (1920), por el que Hungría vio desaparecer nada más y nada menos que dos terceras partes de su territorio, incluida la región de Transilvania de la que era originario el escritor, y que entonces pasó a ser geografía rumana.

Cuando Bánffy se retiró de la política, se refugió en sus propiedades transilvanas, desde donde inició una intensa campaña a favor de la no desaparición ni de la cultura ni del idioma húngaro en la zona. Durante esos años Bánffy escribió la que sin duda es su obra maestra, la conocida como Trilogía transilvana, integrada por las novelas Los días contados (1934), Las almas juzgadas (1937) y El reino dividido(1940), todo un fresco prodigiosamente colorido y matizado de cómo eran la vida política, social y cultural de los últimos tiempos de la Hungría habsbúrgica, es decir, la inmediatamente anterior al inicio de la guerra de 1914.

Bánffy permaneció en Rumanía hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, y en 1947 logró que las autoridades le permitiesen viajar hasta Hungría para reunirse con su familia. En ese momento sus libros, tanto en Rumanía como en Hungría, estaban prohibidos por los comunistas, y deben pasar cuatro décadas para que vuelvan a reeditarse en los años 1980. Sin embargo no es hasta la aparición hace muy pocos años de la versión en inglés de Los días contados(traducción de una hija del escritor), cuando la obra de Bánffy alcanza ya su indiscutible condición, es decir, “redescubrimiento de un clásico” en frase publicada por elTimes Literary Supplement.

El resultado final es una novela apasionante y con cierto aroma antiguo y decadente que la une en familia a novelas del mismo corte y temática, como la que sin duda se ha convertido en una de las más famosas de la historia, El Gatopardo de Lampedusa. Para un aficionado sin mayores intereses en lo relativo a la historia política del resquebrajamiento final del antiguo imperio con capital en Viena, es muy probable que numerosos pasajes de la novela se le hagan pesados y reiterativos, todos los relativos, por ejemplo, a las reuniones políticas en el Parlamento de Budapest, junto al Danubio. Para estos lectores sin duda es la difícil historia de amor entre Bálint y Adrienne el latente motor de la historia, siendo el complejo y problemático personaje del pianista y compositor László Gyeröffy el más atractivo y moderno de toda la historia. Pero para los lectores interesados en las vicisitudes históricas y en el ambiente intelectual que se respiraba en la última etapa del último gran imperio europeo a la antigua usanza, esta novela es de lectura imprescindible, como lo son, desde el “lado vienés”, las del gran Joseph Roth, sin duda un escritor más de raza y puro poder literario que Miklós Bánffy, pero sin el profundísimo conocimiento directo de los procesos políticos que se vivieron en aquellas circunstancias que sí tuvo Bánffy por razones ya señaladas. Una novela de las de antes, densa, compleja, con distintos niveles de lectura, con varias historias entrelazadas, con el ojo novelesco puesto sobre asuntos diversos. Una novela para leer con tranquilidad en estas tardes y noches de invierno junto a una estufa y una manta por encima de las piernas. Una novela para acercarnos en el mejor entendimiento de nuestros “nuevos” hermanos europeos, esos sobre los que quizá recaiga la salud inmediata del viejo, viejísimo proyecto de confraternidad europea.


miércoles, 5 de mayo de 2010

DOS NOTICIAS PRÁCTICAS

1. Ya se puede renovar el carné de conducir sin acudir a las oficinas de Tráfico.

El reglamento que ha entrado en vigor esta misma semana permite a los conductores renovar su carné de conducir sin la necesidad de acudir a las oficinas de Tráfico, donde hasta ahora se tramitaban las renovaciones. A partir de ahora las tasas correspondientes a la renovación se abonarán en los centros donde se supere el examen psicotécnico.

2. Las multas del Ayuntamiento de Madrid se pueden pagar por Internet con Tarjeta de crédito en la página www.munimadrid.es. En Instalaciones y Servicios hay que pinchar en la Subdirección General de Gestión de Multas y entrar en Trámites.

lunes, 3 de mayo de 2010

GLENN GOULD

Para quienes no conozcáis a este maravilloso pianista publicamos este vídeo que esperamos que os guste.

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